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LOGRA CERTIFICACIÓN INTERNACIONAL EN SUS LABORATORIOS LA PGJEBC

h1Como parte del fortalecimiento del área de Servicios Periciales en apoyo de la Investigación científica, la Embajada de Estados Unidos, entregó éste día, constancias que acredita a Peritos internacionalmente bajo la Norma ISO/ IEC 17020 para la “Investigación y procesamiento de la escena del crimen” así como  para los laboratorios Balística y Lofoscopía y documentos cuestionados. El evento fue encabezado por el Procurador General de Justicia del Estado, Cristian Colosio Lule; el representante del Secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, Juan Isaías Bertín Sandoval y el Director de ICITAP-México Kyle Grimes.

Durante la ceremonia, el Procurador Cristian Colosio, comentó que el contar con laboratorios acreditados bajo los estándares internacionales, da certeza, claridad y confianza, de que los procesos que se llevan a cabo y el resultado de los mismos, son con estricto apego a la realidad para la correcta procuración de justicia.

69917241_2699686030062395_5356955993534103552_oPor ello, agradeció a (ICITAP) México el apoyo a la dependencia con la capacitación de Peritos, agentes del Ministerio Público y de la Policía Ministerial, que han sido beneficiados al enriquecerse de las experiencias de expertos de los principales operadores del Sistema acusatorio en el mundo, misma que se lleva a cabo en Mexicali.

Resaltó que, a través de la donación de equipos e instrumentos forenses, los laboratorios de la Procuraduría de Baja California, cuentan con equipo especializado, insumos suficientes para el desempeño de los peritos de las diferentes áreas que integran la Dirección de Servicios periciales, lo que permite que se cumplan con los estándares aceptados por la comunidad forense en el mundo.

En su participación, Kyle Grime, Director de ICITAP Mexico resaltó el esfuerzo realizado por la procuraduría, para poder concluir satisfactoriamente la acreditación de los laboratorios Forenses de Criminalística de Campo, Tránsito terrestre, Topografía y ampliando el alcance en las disciplinas de Lofoscopía, Balística y Documentos Cuestionados, llevado bajo los estándares internacionales de la norma ISO/IEC 17020.

70141175_2699685946729070_7673506055569014784_oAgregó que la PGJE, ha venido trabajando con mayor énfasis en el fortaleciento con equipamiento, tecnología y capacitación hacia su personal, por ello exhortó a Peritos, Fiscales y Policías Ministeriales a continuar con la capacitación y seguir actualizándose para tener un mejor desempeño en la procuración de justicia

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Memorias de un Criminalista Segmento III: El Artista en las Ciencias Forenses

Por Alfredo Perez MX

Era un espacio reducido donde se resguardaban las evidencias que eran recolectadas por los detectives en Tijuana en los años ochentas.

El lugar que era utilizado como oficina también servía para almacenar evidencias las cuales eran colocadas arriba de los archiveros que guardaban más de quince mil huellas dactilares y tarjetones con nombres de personas que habían sido detenidas por la Policía.

Objetos con manchas de sangre, cuchillos, herramientas y otros artefactos formaban parte del mosaico de tan peculiar oficina.

Entre las evidencias analizadas sobresalía un cráneo humano que descansaba arriba de los archiveros, este cráneo encontrado en un lote baldío de la ciudad de Tijuana en la década de los ochentas estaba siendo analizado para llevar a cabo la primera reconstrucción cráneo facial que se haría en Baja California.

El detective Omar Orta Rodríguez quien era el Jefe de Laboratorio de criminalística e Identificación de la Policía junto con otros dos elementos más, realizarían en la primera etapa de identificación postmortem, los primeros retratos hablados elaborados a lápiz basados en las descripciones contenidas en los reportes de localización.

Se buscaban los rasgos antropométricos y cualquier otro dato que permitiera plasmar gráficamente los rasgos más característicos de quien pudiera ser la víctima.

Retratos hablados y reconstrucciones cráneo faciales no se habían realizado anteriormente o por lo menos no se tenía registrada esa práctica forense en Tijuana para esos años.

De acuerdo a los datos preliminares de algunos reportes se presumía que el cráneo podía tratarse de una mujer reportada como extraviada.

Fue a mediados de los noventas, cuando la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y el Instituto de Antropología de la UNAM diseñaron un sistema de “retrato hablado” asistido por computadora, el cual había sido nombrado como “La Cara del Mexicano” o Caramex por la base de datos gráficos que contaba.

En Mexico no existía un sistema desarrollado a nivel de países como Alemania, Francia, España, Estados Unidos e Israel.

Para la década de los ochentas las investigaciones dependían muchas veces de la intuición o de las habilidades artísticas que tenían algunos detectives para plasmar retratos hablados, planimetrías y representaciones gráficas en la reconstrucción de hechos pues no se contaban con equipos de cómputo o plataformas digitales como hoy en día .

Los retratos hablados eran elaborados mediante técnicas de lápiz, carbón o pasteles.

Por eso, Omar Orta estaría realizando un retrato hablado que posteriormente se convertiría en la base de la reconstrucción facial de aquel cráneo, empleando técnicas como la escultura con barro, plastilina o arcilla bajo técnicas artísticas y siempre apoyado con peritos en medicina legal y odontología forense fue como inició la primera reconstrucción cráneo facial.

Ante la inexistencia de la computadora y sistemas para elaborar infografias como hoy en día, se realizaron representaciones gráficas a partir de una imagen defectuosa plasmada en papel de fotografía en blanco y negro, con notable deterioro por razones de antigüedad o tiempo de la imagen.

También se logró dibujar, sobreexponer o plasmar progresivamente la edad avanzada de una persona extraviada o no localizada mediante representaciones gráficas elaboradas por los artistas forenses.

De esta manera muchas investigaciones tuvieron excelentes resultados sin importar las limitaciones materiales o tecnológicas que, basados en principios, habilidades artísticas y conocimiento científico se logró obtener buenos resultados como poder identificar aquel cráneo que se supo perteneció a una mujer privada de la vida y que gracias a la reconstrucción cráneo facial, fotografías y retratos hablados, los detectives pudieron identificar y explicar su asesinato, además de asegurar al responsable de ese acto criminal.

Memorias de un Criminalista: El cuarto obscuro.

Por Alfredo Pérez MX

cuartoobscurocamaraEn la década de los ochenta el laboratorio de criminalística e identificación de la policía en Baja California estaba integrado por pocas especialidades como dactiloscopia, identificación y archivo, química forense, balística forense, medicina legal, criminalística de campo, retrato hablado y fotografía forense.

Conforme pasaron los años, el laboratorio de la policía adquirió autonomía y se convirtió en la Dirección de Servicios Periciales basada en la búsqueda de la verdad con el apoyo de la ciencia, fue en ese entonces entre 1986 y 1988 cuando se abrió el margen hacia la profesionalización de los servidores públicos que ahí laboraban.

La especialización de las áreas fue fundamental en la modernización de los laboratorios de la policía, sin embargo, no puede dejarse en el olvido sus inicios.

CuartOscuro_011Por ejemplo, el laboratorio de fotografía forense no media más de seis metros cuadrados y estaba dividido con madera triplay en donde en un espacio se destinaba el cuarto obscuro o revelado fotográfico y en el otro, el archivo fotográfico.

En 1987 colgaban de las paredes de ese cuarto obscuro un sin número de rollos fotográficos que debían ser impresos y revelados en su mayoria.

Cada rollo fotográfico tenía en su película por lo menos entre 24 y 36 exposiciones las cuales contenían escenas de crímenes de aquella Tijuana de los años ochenta.

Los rollos fotográficos tenían que ser sometidos a los reactivos químicos para revelarse y fijarse en la sensibilidad de la película y posteriormente, esos negativos o cuadros de película era amplificados e impresos en papel fotográfico blanco y negro de tamaño 4 por 6 pulgadas o 5 por 7 pulgadas para entregarse a los detectives que traían las investigaciones de dichos asesinatos.

cuartoobcuronegativosEl entrenamiento para participar como fotógrafo forense no solo consistía en conocer bien de los encuadres, las distancias, profundidad de campo, iluminación, metodología y técnica en el uso de flash o dispositivo de iluminación sino que también la destreza para revelar la película de blanco y negro frente a luz roja era esencial. Por ejemplo, la capacitación contemplaba que el recluta o aspirante como fotógrafo debía ser sometido a una serie de exámenes prácticos entre los que se encontraban realizar el revelado de la película con los ojos cerrados, debiendo contar cada segundo que transcurría para lograr un revelado preciso, – como cuando los policías o militares realizan sus entrenamientos en el arme y desarme de cada una de las piezas de una arma de fuego. Así era el requisito y no todos lo acreditaban.

cuartoobscuroreveladoUna vez como fotógrafo entre 1987 y 1988 gracias a la confianza de Omar Orta Rodríguez y Alfredo Pérez Osorio, fueron miles de fotografías reveladas e impresas que contenían los diversos ángulos de escenas de crímenes que eran investigadas en esa década, pero también se imprimían fotografías de delincuentes que eran buscados, indicios, evidencias, lugares y personas sometidas a dispositivos de vigilancia por los agentes que llevaban a cabo las investigaciones.

Es importante precisar que en esa década no se contaba con fotografía a color, mucho menos reactivos para su revelado e impresión debido a su alto costo y complejidad. Sin embargo a pesar de dichas limitaciones, fue en ese sitio, en el cuarto obscuro donde se revelo la primera fotografía en blanco y negro correspondiente al fragmento de una huella dactilar encontrada en una cinta adhesiva que había sido adherida al rostro de una mujer sin vida abandonada en un lote baldío en Tijuana.

Este fragmento de huella dactilar se convertiría en la evidencia más importante en un juicio en California, Estados Unidos.

La evidencia encontrada había sido sometida a la prueba del cianoacrilato de éter o también conocida como técnica de la ColaLoca, montada por vez primera en Baja California por el químico Miguel Cuauhtémoc Pallares Díaz y el fotógrafo Jesús Alfredo Pérez.

cuartoobscurohuellasdigitalesEl “químico” como lo conocían policías y detectives de la década de los ochenta, decidió realizar la primera prueba que permitía adherir los vapores que provienen de un compuesto químico adherirse a superficies rugosas como la cinta adhesiva que tenía la víctima en su rostro.

El cadáver de dicha mujer había sido encontrado en el interior de una bolsa para dormir en un terreno baldío como los que existían en aquella década en la ciudad de Tijuana. Una mujer identificada por los agentes de enlace de Estados Unidos gracias a las huellas dactilares tomadas en ese entonces por personal de identificación de los servicios periciales.

De acuerdo a la información proporcionada por los elementos de enlace con EU la mujer de origen asiático tenía reporte de extravío en California sin embargo no se conocía su paradero hasta que se estableció la comunicación telefónica con ellos. No existía el internet mucho menos la mensajería instantánea para poder ahorrar horas y días en el intercambio de información.

El caso era complejo debido a que el reporte de localización y extravío había sido registrado en California y se presumía por las autoridades extranjeras que la víctima podía haber sido asesinada en Estados Unidos sin contar con más información.

Carlos CarreterEl asesino traslado en el interior de la cajuela de su vehículo el cadáver de la mujer quien además venia completamente desnudo dentro una bolsa para dormir y solo tenía adherido a su rostro la cinta adhesiva la cual aparentaba ser una máscara cuyas características eran dos diminutos orificios que coincidían con las fosas nasales y  otros dos a la altura de los ojos de la víctima. No había cámaras de vigilancia como las que ahora existen en la aduanas o como en las principales vialidades de la ciudad.

Se trataba de un modus operandi donde el agresor había sometido a su víctima a través de golpes y le controlaba su respiración obligándola muy probablemente a suplicar a pesar de que la cinta cubría su boca y solo le permitía respirar y ver a su asesino quien demostraba el poder y saña  sobre ella.

Las autoridades extranjeras ya lo relacionaban y solo faltaba una evidencia contundente para detenerlo, algo que pudiera situarlo en el hecho criminal.

El revelado de la prueba realizada logro localizar el fragmento de una huella dactilar la cual fue fijada fotográficamente mediante película blanco y negro a través de una cámara Canon AE1 formato 35mm análoga o mecánica como se les conoce hoy en dia.

El cuarto obscuro de laboratorio de fotografía se convirtió en un bunker de espera, donde cuatro detectives de Estados Unidos y otros cuatro de Baja California esperaban ansiosos y fumaban cigarrillo tras cigarrillo con la esperanza de que el fotógrafo lograra la imagen clara, nítida y precisa que les permitiera identificar asociar la evidencia con el asesino y, así fue.

Miles de fotografías en blanco y negro fueron reveladas e impresas en ese cuarto obscuro del laboratorio fotográfico pero ninguna tan esperada como la del fragmento dactilar ampliada en un formato ocho por diez pulgadas e impresa en blanco y negro.

La tenacidad y perseverancia de los principales actores en la investigación criminal, logro obtener una imagen en alto contraste que permitía distinguir con claridad las principales características morfológicas de la huella del asesino de aquella mujer.

Colaboración por el Mtro Jesús Alfredo Pérez, Fundador de la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California con más de treinta y cinco años de experiencia en las ciencias forenses. Catedrático universitario, asesor y colaborador en instituciones de gobierno.

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Conciencia situacional y gestión del riesgo personal | Criminología Corporativa — Criminología Corporativa

¿El profesional de la seguridad vive en un estado de alerta? Sucede que a varios de los que nos dedicamos al mundo de seguridad corporativa llegamos a un sitio y en automático estamos escaneando literalmente el entorno, examinando riesgos, amenazas, el peor escenario posible, formas de enfrentar o evadir un ataque, estudiando el comportamiento de…

a través de Conciencia situacional y gestión del riesgo personal | Criminología Corporativa — Criminología Corporativa

Analizan principales retos y avances en materia de investigación forense en México

PLAYAS DE ROSARITO B.C.- En el marco de coordinación de la Procuraduría General de Justicia de Baja California con organismos de la sociedad civil, el coordinador de Vinculación Social de la dependencia en la zona costa Jesús Alfredo Pérez asistió a la reunión ordinaria que celebra el Grupo madrugadores de Playas de Rosarito.

Durante la sesión presidida por la Lic Yudith Rochin Ibarra Presidenta de Grupo Madrugadores de Playas de Rosarito se expuso los avances y principales retos que se tienen en materia de investigación forense frente a la saturación de cadáveres en las morgues del país y las innumerables fosas clandestinas localizadas en varias entidades como producto de la violencia que sofoca a México.

El también fundador de la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California expreso la lucha contra el delito es una labor que requiere de la participación de todos frente a la acelerada diversificación del crimen y sus distintas maneras de operar.

Agrego la llamada “emergencia forense” que se dice vive hoy nuestro país y que de acuerdo al subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas refiere más de veinte mil cadáveres sin identificar, requiere de una estrategia integral en la que debe emprenderse una serie de tareas en materia de profesionalización de los servidores públicos responsables de las fosas comunes y del tratamiento de los cuerpos cuya responsabilidad en algunas entidades del país corresponde al servicio médico forense.

Explico que en Baja California se lograron avances muy significativos en la dotación de equipamiento, tecnología e infraestructura para la identificación y georreferenciación de fosas clandestinas o lugares donde son encontrados los cuerpos o restos aún sin identificar, sin embargo aún falta más para fortalecer la coadyuvancia con el Ministerio Público en la investigación criminal.

“Se requiere de un trabajo de investigación multidisciplinario que permita garantizar la lucha contra el delito, que considere como objetivo principal la profesionalización de los servidores públicos, el intercambio de información  y la participación de los especialistas forenses en la atención que han demandado familiares de personas ausentes, no localizadas, extraviadas o desaparecidas en las entidades del país”, concluyo.

Memorias de un Criminalista. Segmento 5: “Tras la pista 1987”

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Por Jesús Alfredo Pérez
Fundador de Sociedad de Ciencias Forenses de Baja California.

Se cumplirán más de tres décadas cuando los detectives de Estados Unidos se reunían con policías de Baja California en un café localizado sobre bulevar Agua Caliente en el entronque con la avenida Rio Yaqui de la ciudad de Tijuana.

Ahí en dicho sitio, que como característica particular aun cuenta con un personaje frente a su fachada que daba al Toreo de Tijuana, se reservaba una mesa al fondo donde  meseras y meseros conocían del trabajo de los detectives.

Esa pequeña área quedaba aislada mientras detectives de ambos países tomaban café y compartían información, datos, fotografías y en ocasiones retratos hablados o pistas para la investigacion criminal.

Posterior al intercambio de información e impresiones de los detectives, se diseñaban las actividades que emprenderían de manera conjunta durante algún operativo policiaco.

En una de las muchas ocasiones que detectives de Estados Unidos y policías de Baja California se reunían, se presentó un incidente que pocas personas llegaron a conocer, fuimos testigos de su lenguaje facial, un gesto de preocupación muy marcado entre todos los presentes.Algo no “cuadraba” en el rompecabezas que en ese momento trabajaban.

El retrato hablado que la autoridad mexicana había presentado en la mesa del café no correspondía a las características faciales que tenían de los diversos testigos que habian declarado y entrevistado ambas autoridades y que provenia de lo que ahora llaman inteligencia.

La sugerencia de inmediato fue de nueva cuenta entrevistar testigos y de toda la información que pudiera reunirse, enfatizando en los datos para la posible identificación del criminal.

Las versiones de los testigos del hecho que se investigaba diferían mucho de la representación de las mediciones de la cabeza y forma de cara plasmada en el retrato hablado. Se buscaba una persona con rasgos mestizos. Aquel retrato hablado o dibujo elaborado a lápiz del rostro de un individuo descrito por personas a las que se entrevistó no coincidía.

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Fue cuando Omar Orta (qepd) elaboro un segundo retarto que tenía mayor semejanza.

El mismo retrato hablado o dibujo artístico elaborado por quien sería el Jefe de Laboratorio de Criminalística e Identificación de la Policía en Baja California se basaba en datos básicos de la persona, rasgos personales como color de ojos, cabello, nariz y forma de cara, cabeza, cuello y orejas, así como señas particulares entre ellas cicatrices, manchas y lunares, que describieron en las entrevistas preliminares las y los testigos del hecho criminal que se investigaba.

En teoría Bertillon –científico forense que impulso la antropometría y fotografía forense hace más de un siglo- clasificó las formas del rostro, por lo que el retratista logro dibujar a lápiz el rostro del delincuente descrito por las víctimas y testigo presenciales.

En la década de los setentas, en las policías de México y Estados Unidos el retrato hablado era de uso común como en casi todo el mundo, sin embargo, los artistas presentaban dificultades cuando seguían un mismo patrón de dibujo o se acostumbraban a la elaboración del retrato hablado.

En los años ochenta motivados los policías de ambos países y después de lo sucedido en aquella mesa de café, los enlaces del FBI (Federal Bureau of Investigation) de Estados Unidos proporcionaron a las autoridades locales un sistema que había sido desarrollado con el propósito de estandarizar la valoración de los rasgos faciales. El sistema incluía un catálogo completo de ojos, cejas, nariz, mentones y otros datos adicionales, como sombreros, lentes, gorros y aretes en acetatos o laminillas.

Este compendio entregado mediante dos estuches portátiles contenía en su interior más de un centenar de impresiones en acetatos que al sobreponerse entre sí, generaban automáticamente el retrato. Durante los próximos diez años la técnica se fue perfeccionando y ahora el acetato se convirtió en fotografía impresa en laminillas rectangulares de las cuales se utilizarían cada uno por separado para organizar el retrato hablado.

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La generaciones actuales quizás solo conocen que a partir de los años noventa, la computación perfecciono la técnica y actualmente el retrato hablado tiene un alto grado de exactitud y bajo margen de error, gracias al desarrollo de sistemas.

Sin embargo para los años ochenta crear un rostro mediante el empleo de un kit de imágenes parciales previamente preparadas, cuya combinación permite la reconstrucción facial era por demás fascinante.

A partir de la donación que realizo el detective Ron Collins de EU, los investigadores estatales pudieron aprovechar el conjunto de fotografías con rasgos fisonómicos parciales para poder construir los nuevos retratos hablados y seguir la pista de cualquier criminal.

Hoy en dia el retrato hablado es también reconocido como arte forense y se aplican técnicas de artes visuales en combinación con una minuciosa entrevista y amplia sensibilidad para captar los datos más significativos que proporcione el testigo o victima cuando se trata de apoyar el proceso de la investigación criminal. También es una técnica asociada con la Criminalística y actualmente participan profesionales de distintas disciplinas científicas entre los y las que destacan artistas plásticos, pintores, escultores, diseñadores gráficos, arquitectos y psicólogos, que con mucha cautela realizan las composicion graficas en sistemas informaticos.

Memorias de un Criminalista: Las artes en las ciencias forenses.

IMG-7379Por Alfredo Perez MX

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Fue en 1987 cuando en un espacio confinado se resguardaban las evidencias que eran recolectadas de las escenas de crímenes por el personal del laboratorio de criminalística de aquella entonces Policía Judicial. Un lugar que al mismo tiempo era un almacén de evidencias como también los archivos que guardaban más de quince mil huellas dactilares y tarjetas con nombres así como álbumes fotográficos en blanco y negro que eran producto de las fichas o controles de personas que habían sido aseguradas por la policía.

Sobre los archivos metálicos de color gris descansaban cuchillos ensangrentados, herramientas, botellas y cualquier objeto que pudiera reunir algún indicio para la investigación. También había objetos de mayor tamaño y no podemos omitir que hasta restos de muestras, pelos y otros materiales orgánicos asegurados y recolectados por el laboratorio de criminalista eran colocados mientras se procesaban.

Sin embargo para los años ochenta era resguardado un cráneo el cual descansaba arriba de los archiveros, esta peculiar evidencia la trabajaría posteriormente Omar Orta Rodríguez quien era el Jefe de Laboratorio de criminalística e Identificación de la Policía.

Ahí, en aquella oficina administrativa donde recibíamos desde personas detenidas hasta indicios para procesar y oficios emitidos por el Agente del Ministerio Publico, se encontraban esos restos óseos que habían sido encontrados en las inmediaciones entre Tijuana y Tecate.

IMG-7386De esta evidencia física, Don Omar Orta junto con otros dos detectives realizaban los primeros retratos hablados a lápiz basados en descripciones, rasgos antropométricos y reportes encontrados en los archivos.

Las medidas del cuerpo humano para la identificación de personas eran indispensables en los dictámenes que realizábamos en los años ochenta. Retratos hablados y reconstrucciones cráneo faciales era la ruta que tomaría el señor Orta para la posible identificación de dicho cráneo que de acuerdo a los datos preliminares se presumía podía tratarse de una mujer.

Quizás las nuevas generaciones que hoy estudian las licenciaturas en criminalística o criminología conocían el retrato hablado, por referencias en otros países o porque en algún profesor de aquella escuela les dijo que en la décadas de los noventas, en México la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y el Instituto de Antropología de la UNAM implementaron un sistema de “retrato hablado” asistido por computadora, conocido como La cara del mexicano. Un sistema desarrollado a nivel de países como Alemania, Francia, España, Estados Unidos e Israel.

Es oportuno precisar que en esa década de los noventas se daban avances muy significativos en materia de ciencias forenses y precisamente por allá en 1992 asistíamos a la ciudad de México a la inauguración de los Laboratorios de Criminalística Dr. Rafael Moreno González ubicados en la delegación de Tlalpan e instalados en el Instituto de PGR.

Sin embargo, mientras esa década llegaba a Tijuana, la ausencia de sistemas informáticos en los años ochenta era una realidad, las investigaciones muchas veces dependían de las habilidades artísticas que tenían algunos detectives y estas se utilizaban para la elaboración de retratos hablado mediante técnicas de lápiz, carbón o pasteles.

IMG-7387El retrato hablado era una etapa de lo que Omar Orta estaría realizando con el acompañamiento de otros detectives en Tijuana, mediante esta disciplina artística a través de la cual se elaboraba el retrato de una persona que era buscada, se encontraba extraviada o de identidad desconocida y con el apoyo de los medios impresos en aquella década se lograrían reunir pesquisas importantes.

Posteriormente, con los retratos elaborados como base del trabajo para la identificación de dicho cráneo, se reunieron otros elementos como testimonios y  datos fisonómicos aportados por personas que habían levantado reportes de extravió de algún familiar, de tal manera que mediante un dibujo creado por un artista formado y, especializado en recrear rostros como fue el detective Orta, se realizaron los trabajos de reconstrucción facial, empleando otras técnicas artísticas como la escultura con barro, plastilina o arcilla apoyado con peritos en medicina legal y odontología forense.

Es decir, a pesar de las limitaciones tecnológicas que prevalecían en los años ochenta en Baja California, gracias al talento artístico de Don Omar Orta Rodríguez y el ojo clínico para la fotografía de Don Alfredo Pérez Osorio y José Luis Padrón se dio un paso muy importante en materia de investigación forense, pues del retrato hablado convencional realizado a través de una entrevista con el denunciante o testigo del delito, se realizaron aproximaciones morfológicas a partir de una imagen defectuosa en fotografía y, antiguas fotografías de la persona desaparecida, hasta llegar a dibujar, sobreexponer o plasmar progresivamente la edad avanzada del desaparecido o la aproximación de como luciría según el conocimiento en antropometría forense.

Memorias de un Criminalista: Las artes en las ciencias forenses — En Línea BC

Por Alfredo Perez MX Fue en 1987 cuando en un espacio confinado se resguardaban las evidencias que eran recolectadas de las escenas de crímenes por el personal del laboratorio de…

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