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In Memoriam: Dra. María Magdalena Sánchez Muñoz

92affc28-32f5-429d-b3af-28c384913736Fue el 2 de Mayo de 1995 cuando Magdalena Sánchez Muñoz ingresó por la puerta de metal que daba al acceso de la planta baja de Servicios Periciales en Tijuana.

A su llegada se podía observar su rostro que reflejaba una pequeña sonrisa pero al mismo tiempo un gesto de incertidumbre, una mirada temerosa por lo que ella observaba en el interior de esas oficinas llenas de archiveros y evidencias.

Seguramente la primera impresión para ella fue, observar la gran cantidad de indicios que se analizaban en el departamento de Identificación conocido como Área 3 y que, una vez concluido su procesamiento de cada indicio a petición del Ministerio Público , eran embalados en bolsas de papel estraza y colocados arriba de los archiveros metálicos de aquella oficina en la que se convertiría en su segunda casa.

María Magdalena Sánchez Muñoz había estudiado un semestre en la facultad de medicina de la Universidad Autónoma de Baja California, al concluir dicho semestre, optó por estudiar en la facultad de odontología del mismo campus.

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Magdalena Sánchez como le agradaba que la nombraran en una actitud muy genuina y una sonrisa muy particular, estuvo en el lugar y momento adecuado para recibir la invitación e incorporarse a las filas de los servicios periciales.

Magdalena trabajó por muchos años como asistente dental del Dr. Bogarin, un profesionista reconocido en la región con amplia cartera de clientes y con quien desempeñó sus conocimientos y prácticas en la odontología por más de diez años.

Fue Bogarin quien recibió la invitación para trabajar en los servicios periciales entre 1994 y 1995 cuando se fortalecía la profesionalización y se dotaba de herramientas básicas para desempeñar las funciones de las áreas de criminalística, medicina, química e identificación humana en la Dirección de Servicios Periciales.

En esta etapa de transformación surgió la necesidad de incorporar nuevos perfiles al trabajo forense como fueron los odontólogos.  Bogarin rechazó la invitación y es en ese momento, cuando el responsable del consultorio dental le pregunta a su asistente si le interesaba la oferta y ella la acepta.

img_2940Valiente y emprendedora, Magdalena Sánchez aceptó el reto de incursionar en la odontología forense, una disciplina en la que pocas mujeres habían incursionado en México en la década de los noventas. Magdalena Sánchez fue una de ellas.

También incursionó en la Criminalística de Campo. Nadie podía aspirar a trabajar un área especializada si no conocía de criminalística. Magdalena Sánchez le tocó recibir instrucciones de Omar Orta Rodríguez quien había sido Jefe de Criminalística e Identificación de la Policía, Irán Muñoz Lara quien era Director General de Servicios Periciales y Jesús Alfredo Pérez Director de la Zona. Fueron los primeros jefes con lo que laboró y tuvo que formarse con un carácter rígido, disponibilidad, disciplina, vocación de servicio, ética y profesionalismo en su quehacer diario.

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La práctica y estudio obligó a que la Dra. Magdalena Sánchez Muñoz fuera reconocida como una de las primeras especialistas en odontología forense en Baja California gracias al impulso que le dió el químico Miguel Pallares. Un trabajo científico que requería en el día con día, una exigencia permanente, desde comparativas de mordida en cuerpos vivos o muertos mediante técnicas quizás un poco rudimentarias pero objetivas y científicamente válidas , hasta odontogramas en cadáveres, necroreseñas y fichas de identificación de delincuentes.

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Su dedicación, responsabilidad y esfuerzo motivaron a que la dinámica familiar cambiara en casa ante un trabajo tan demandante en donde se sabía el horario de entrada mas no el de salida.

Magdalena incursionó como una de las primeras mujeres en la criminalística de campo en Tijuana. Dejó atrás aquel trabajo de asistente dental y cambió su bata blanca por un chaleco de color azul o negro así como zapato táctico y uniforme operativo para salir a procesar las escenas de crímenes de la década de los noventas.

Cierto día Magdalena llegó a la oficina con Marlen, su pequeña hija que seguramente debió estar en preescolar y por quien siempre estaba al pendiente así estuviera ella en una intervención de campo en el rincón más remoto y peligroso de la ciudad o tuviera que desvelarse en el análisis de evidencias y remisión del dictamen con término. Jamás dejó de comunicarse a casa y preguntar por ella.

Magdalena Sánchez Muñoz se caracterizó por darle un sentido de vida y alegría a las cosas más difíciles y complejas que se analizaban e investigaban en esa oficina.

img_0927No existe una sola anécdota donde se le recuerde triste. Son innumerables las que pudieran describirse en donde ella siempre sonreía. Quizás llego estar preocupada en ocasiones por que su trabajo tenía que ser excelente y de alta calidad científica como se lo enseñaron sus maestros.

Magdalena siempre sonreía, bromeaba a pesar de que la situación fuera difícil o complicada. Su actitud fue abierta al diálogo , a la conciliación, al aprendizaje pero también a la enseñanza de los demás. Nunca egoísta; mucho menos de sentimientos negativos.

Al pasar de los años Magdalena Sánchez Muñoz buscó siempre su crecimiento profesional para que sus compañeros y su familia se sintieran orgullosa de ella.

Incursionó en la cátedra a partir del 2009 y se convirtió en profesora de licenciaturas en criminología y criminalística en Tijuana. Laboró en turnos matutinos, vespertinos y nocturnos sin reclamo alguno, siempre con vocación a su trabajo por más de dos décadas.

f35e1873-469c-4268-92e6-df1a5cebcf41Madre de familia, esposa, profesionista, servidora pública, Magdalena Sánchez Muñoz recientemente fue certificada como especialista en Odontología Forense y Dactiloscopia por la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California.

Magdalena Sánchez también fue certificada por especialistas del Programa Internacional de Asistencia a la Formación en Investigaciones Criminales (ICITAP) dependiente del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Continúo su preparación profesional hasta que recientemente concluyó sus estudios de Maestría en Ciencias Forenses a través de la Academia de Seguridad Pública de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California y la Universidad Estatal de San Diego (SDSU)

María Magdalena Sánchez Muñoz contaba con 24 años de servicio y este 24 de Agosto cumpliría 55 años.

María Magdalena Sánchez Muñoz dejó tanto amor y cariño en los corazones de sus compañeros y compañeras de trabajo, amigas, amigos, alumnos y maestros que jamás se le olvidará .

Descanse en paz Magdis..

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Memorias de un Criminalista: El cuarto obscuro.

Por Alfredo Pérez MX

cuartoobscurocamaraEn la década de los ochenta el laboratorio de criminalística e identificación de la policía en Baja California estaba integrado por pocas especialidades como dactiloscopia, identificación y archivo, química forense, balística forense, medicina legal, criminalística de campo, retrato hablado y fotografía forense.

Conforme pasaron los años, el laboratorio de la policía adquirió autonomía y se convirtió en la Dirección de Servicios Periciales basada en la búsqueda de la verdad con el apoyo de la ciencia, fue en ese entonces entre 1986 y 1988 cuando se abrió el margen hacia la profesionalización de los servidores públicos que ahí laboraban.

La especialización de las áreas fue fundamental en la modernización de los laboratorios de la policía, sin embargo, no puede dejarse en el olvido sus inicios.

CuartOscuro_011Por ejemplo, el laboratorio de fotografía forense no media más de seis metros cuadrados y estaba dividido con madera triplay en donde en un espacio se destinaba el cuarto obscuro o revelado fotográfico y en el otro, el archivo fotográfico.

En 1987 colgaban de las paredes de ese cuarto obscuro un sin número de rollos fotográficos que debían ser impresos y revelados en su mayoria.

Cada rollo fotográfico tenía en su película por lo menos entre 24 y 36 exposiciones las cuales contenían escenas de crímenes de aquella Tijuana de los años ochenta.

Los rollos fotográficos tenían que ser sometidos a los reactivos químicos para revelarse y fijarse en la sensibilidad de la película y posteriormente, esos negativos o cuadros de película era amplificados e impresos en papel fotográfico blanco y negro de tamaño 4 por 6 pulgadas o 5 por 7 pulgadas para entregarse a los detectives que traían las investigaciones de dichos asesinatos.

cuartoobcuronegativosEl entrenamiento para participar como fotógrafo forense no solo consistía en conocer bien de los encuadres, las distancias, profundidad de campo, iluminación, metodología y técnica en el uso de flash o dispositivo de iluminación sino que también la destreza para revelar la película de blanco y negro frente a luz roja era esencial. Por ejemplo, la capacitación contemplaba que el recluta o aspirante como fotógrafo debía ser sometido a una serie de exámenes prácticos entre los que se encontraban realizar el revelado de la película con los ojos cerrados, debiendo contar cada segundo que transcurría para lograr un revelado preciso, – como cuando los policías o militares realizan sus entrenamientos en el arme y desarme de cada una de las piezas de una arma de fuego. Así era el requisito y no todos lo acreditaban.

cuartoobscuroreveladoUna vez como fotógrafo entre 1987 y 1988 gracias a la confianza de Omar Orta Rodríguez y Alfredo Pérez Osorio, fueron miles de fotografías reveladas e impresas que contenían los diversos ángulos de escenas de crímenes que eran investigadas en esa década, pero también se imprimían fotografías de delincuentes que eran buscados, indicios, evidencias, lugares y personas sometidas a dispositivos de vigilancia por los agentes que llevaban a cabo las investigaciones.

Es importante precisar que en esa década no se contaba con fotografía a color, mucho menos reactivos para su revelado e impresión debido a su alto costo y complejidad. Sin embargo a pesar de dichas limitaciones, fue en ese sitio, en el cuarto obscuro donde se revelo la primera fotografía en blanco y negro correspondiente al fragmento de una huella dactilar encontrada en una cinta adhesiva que había sido adherida al rostro de una mujer sin vida abandonada en un lote baldío en Tijuana.

Este fragmento de huella dactilar se convertiría en la evidencia más importante en un juicio en California, Estados Unidos.

La evidencia encontrada había sido sometida a la prueba del cianoacrilato de éter o también conocida como técnica de la ColaLoca, montada por vez primera en Baja California por el químico Miguel Cuauhtémoc Pallares Díaz y el fotógrafo Jesús Alfredo Pérez.

cuartoobscurohuellasdigitalesEl “químico” como lo conocían policías y detectives de la década de los ochenta, decidió realizar la primera prueba que permitía adherir los vapores que provienen de un compuesto químico adherirse a superficies rugosas como la cinta adhesiva que tenía la víctima en su rostro.

El cadáver de dicha mujer había sido encontrado en el interior de una bolsa para dormir en un terreno baldío como los que existían en aquella década en la ciudad de Tijuana. Una mujer identificada por los agentes de enlace de Estados Unidos gracias a las huellas dactilares tomadas en ese entonces por personal de identificación de los servicios periciales.

De acuerdo a la información proporcionada por los elementos de enlace con EU la mujer de origen asiático tenía reporte de extravío en California sin embargo no se conocía su paradero hasta que se estableció la comunicación telefónica con ellos. No existía el internet mucho menos la mensajería instantánea para poder ahorrar horas y días en el intercambio de información.

El caso era complejo debido a que el reporte de localización y extravío había sido registrado en California y se presumía por las autoridades extranjeras que la víctima podía haber sido asesinada en Estados Unidos sin contar con más información.

Carlos CarreterEl asesino traslado en el interior de la cajuela de su vehículo el cadáver de la mujer quien además venia completamente desnudo dentro una bolsa para dormir y solo tenía adherido a su rostro la cinta adhesiva la cual aparentaba ser una máscara cuyas características eran dos diminutos orificios que coincidían con las fosas nasales y  otros dos a la altura de los ojos de la víctima. No había cámaras de vigilancia como las que ahora existen en la aduanas o como en las principales vialidades de la ciudad.

Se trataba de un modus operandi donde el agresor había sometido a su víctima a través de golpes y le controlaba su respiración obligándola muy probablemente a suplicar a pesar de que la cinta cubría su boca y solo le permitía respirar y ver a su asesino quien demostraba el poder y saña  sobre ella.

Las autoridades extranjeras ya lo relacionaban y solo faltaba una evidencia contundente para detenerlo, algo que pudiera situarlo en el hecho criminal.

El revelado de la prueba realizada logro localizar el fragmento de una huella dactilar la cual fue fijada fotográficamente mediante película blanco y negro a través de una cámara Canon AE1 formato 35mm análoga o mecánica como se les conoce hoy en dia.

El cuarto obscuro de laboratorio de fotografía se convirtió en un bunker de espera, donde cuatro detectives de Estados Unidos y otros cuatro de Baja California esperaban ansiosos y fumaban cigarrillo tras cigarrillo con la esperanza de que el fotógrafo lograra la imagen clara, nítida y precisa que les permitiera identificar asociar la evidencia con el asesino y, así fue.

Miles de fotografías en blanco y negro fueron reveladas e impresas en ese cuarto obscuro del laboratorio fotográfico pero ninguna tan esperada como la del fragmento dactilar ampliada en un formato ocho por diez pulgadas e impresa en blanco y negro.

La tenacidad y perseverancia de los principales actores en la investigación criminal, logro obtener una imagen en alto contraste que permitía distinguir con claridad las principales características morfológicas de la huella del asesino de aquella mujer.

Colaboración por el Mtro Jesús Alfredo Pérez, Fundador de la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California con más de treinta y cinco años de experiencia en las ciencias forenses. Catedrático universitario, asesor y colaborador en instituciones de gobierno.

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Memorias de un Criminalista. Segmento 5: “Tras la pista 1987”

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Por Jesús Alfredo Pérez
Fundador de Sociedad de Ciencias Forenses de Baja California.

Se cumplirán más de tres décadas cuando los detectives de Estados Unidos se reunían con policías de Baja California en un café localizado sobre bulevar Agua Caliente en el entronque con la avenida Rio Yaqui de la ciudad de Tijuana.

Ahí en dicho sitio, que como característica particular aun cuenta con un personaje frente a su fachada que daba al Toreo de Tijuana, se reservaba una mesa al fondo donde  meseras y meseros conocían del trabajo de los detectives.

Esa pequeña área quedaba aislada mientras detectives de ambos países tomaban café y compartían información, datos, fotografías y en ocasiones retratos hablados o pistas para la investigacion criminal.

Posterior al intercambio de información e impresiones de los detectives, se diseñaban las actividades que emprenderían de manera conjunta durante algún operativo policiaco.

En una de las muchas ocasiones que detectives de Estados Unidos y policías de Baja California se reunían, se presentó un incidente que pocas personas llegaron a conocer, fuimos testigos de su lenguaje facial, un gesto de preocupación muy marcado entre todos los presentes.Algo no “cuadraba” en el rompecabezas que en ese momento trabajaban.

El retrato hablado que la autoridad mexicana había presentado en la mesa del café no correspondía a las características faciales que tenían de los diversos testigos que habian declarado y entrevistado ambas autoridades y que provenia de lo que ahora llaman inteligencia.

La sugerencia de inmediato fue de nueva cuenta entrevistar testigos y de toda la información que pudiera reunirse, enfatizando en los datos para la posible identificación del criminal.

Las versiones de los testigos del hecho que se investigaba diferían mucho de la representación de las mediciones de la cabeza y forma de cara plasmada en el retrato hablado. Se buscaba una persona con rasgos mestizos. Aquel retrato hablado o dibujo elaborado a lápiz del rostro de un individuo descrito por personas a las que se entrevistó no coincidía.

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Fue cuando Omar Orta (qepd) elaboro un segundo retarto que tenía mayor semejanza.

El mismo retrato hablado o dibujo artístico elaborado por quien sería el Jefe de Laboratorio de Criminalística e Identificación de la Policía en Baja California se basaba en datos básicos de la persona, rasgos personales como color de ojos, cabello, nariz y forma de cara, cabeza, cuello y orejas, así como señas particulares entre ellas cicatrices, manchas y lunares, que describieron en las entrevistas preliminares las y los testigos del hecho criminal que se investigaba.

En teoría Bertillon –científico forense que impulso la antropometría y fotografía forense hace más de un siglo- clasificó las formas del rostro, por lo que el retratista logro dibujar a lápiz el rostro del delincuente descrito por las víctimas y testigo presenciales.

En la década de los setentas, en las policías de México y Estados Unidos el retrato hablado era de uso común como en casi todo el mundo, sin embargo, los artistas presentaban dificultades cuando seguían un mismo patrón de dibujo o se acostumbraban a la elaboración del retrato hablado.

En los años ochenta motivados los policías de ambos países y después de lo sucedido en aquella mesa de café, los enlaces del FBI (Federal Bureau of Investigation) de Estados Unidos proporcionaron a las autoridades locales un sistema que había sido desarrollado con el propósito de estandarizar la valoración de los rasgos faciales. El sistema incluía un catálogo completo de ojos, cejas, nariz, mentones y otros datos adicionales, como sombreros, lentes, gorros y aretes en acetatos o laminillas.

Este compendio entregado mediante dos estuches portátiles contenía en su interior más de un centenar de impresiones en acetatos que al sobreponerse entre sí, generaban automáticamente el retrato. Durante los próximos diez años la técnica se fue perfeccionando y ahora el acetato se convirtió en fotografía impresa en laminillas rectangulares de las cuales se utilizarían cada uno por separado para organizar el retrato hablado.

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La generaciones actuales quizás solo conocen que a partir de los años noventa, la computación perfecciono la técnica y actualmente el retrato hablado tiene un alto grado de exactitud y bajo margen de error, gracias al desarrollo de sistemas.

Sin embargo para los años ochenta crear un rostro mediante el empleo de un kit de imágenes parciales previamente preparadas, cuya combinación permite la reconstrucción facial era por demás fascinante.

A partir de la donación que realizo el detective Ron Collins de EU, los investigadores estatales pudieron aprovechar el conjunto de fotografías con rasgos fisonómicos parciales para poder construir los nuevos retratos hablados y seguir la pista de cualquier criminal.

Hoy en dia el retrato hablado es también reconocido como arte forense y se aplican técnicas de artes visuales en combinación con una minuciosa entrevista y amplia sensibilidad para captar los datos más significativos que proporcione el testigo o victima cuando se trata de apoyar el proceso de la investigación criminal. También es una técnica asociada con la Criminalística y actualmente participan profesionales de distintas disciplinas científicas entre los y las que destacan artistas plásticos, pintores, escultores, diseñadores gráficos, arquitectos y psicólogos, que con mucha cautela realizan las composicion graficas en sistemas informaticos.

Memorias de un Criminalista: Las artes en las ciencias forenses.

IMG-7379Por Alfredo Perez MX

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Fue en 1987 cuando en un espacio confinado se resguardaban las evidencias que eran recolectadas de las escenas de crímenes por el personal del laboratorio de criminalística de aquella entonces Policía Judicial. Un lugar que al mismo tiempo era un almacén de evidencias como también los archivos que guardaban más de quince mil huellas dactilares y tarjetas con nombres así como álbumes fotográficos en blanco y negro que eran producto de las fichas o controles de personas que habían sido aseguradas por la policía.

Sobre los archivos metálicos de color gris descansaban cuchillos ensangrentados, herramientas, botellas y cualquier objeto que pudiera reunir algún indicio para la investigación. También había objetos de mayor tamaño y no podemos omitir que hasta restos de muestras, pelos y otros materiales orgánicos asegurados y recolectados por el laboratorio de criminalista eran colocados mientras se procesaban.

Sin embargo para los años ochenta era resguardado un cráneo el cual descansaba arriba de los archiveros, esta peculiar evidencia la trabajaría posteriormente Omar Orta Rodríguez quien era el Jefe de Laboratorio de criminalística e Identificación de la Policía.

Ahí, en aquella oficina administrativa donde recibíamos desde personas detenidas hasta indicios para procesar y oficios emitidos por el Agente del Ministerio Publico, se encontraban esos restos óseos que habían sido encontrados en las inmediaciones entre Tijuana y Tecate.

IMG-7386De esta evidencia física, Don Omar Orta junto con otros dos detectives realizaban los primeros retratos hablados a lápiz basados en descripciones, rasgos antropométricos y reportes encontrados en los archivos.

Las medidas del cuerpo humano para la identificación de personas eran indispensables en los dictámenes que realizábamos en los años ochenta. Retratos hablados y reconstrucciones cráneo faciales era la ruta que tomaría el señor Orta para la posible identificación de dicho cráneo que de acuerdo a los datos preliminares se presumía podía tratarse de una mujer.

Quizás las nuevas generaciones que hoy estudian las licenciaturas en criminalística o criminología conocían el retrato hablado, por referencias en otros países o porque en algún profesor de aquella escuela les dijo que en la décadas de los noventas, en México la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y el Instituto de Antropología de la UNAM implementaron un sistema de “retrato hablado” asistido por computadora, conocido como La cara del mexicano. Un sistema desarrollado a nivel de países como Alemania, Francia, España, Estados Unidos e Israel.

Es oportuno precisar que en esa década de los noventas se daban avances muy significativos en materia de ciencias forenses y precisamente por allá en 1992 asistíamos a la ciudad de México a la inauguración de los Laboratorios de Criminalística Dr. Rafael Moreno González ubicados en la delegación de Tlalpan e instalados en el Instituto de PGR.

Sin embargo, mientras esa década llegaba a Tijuana, la ausencia de sistemas informáticos en los años ochenta era una realidad, las investigaciones muchas veces dependían de las habilidades artísticas que tenían algunos detectives y estas se utilizaban para la elaboración de retratos hablado mediante técnicas de lápiz, carbón o pasteles.

IMG-7387El retrato hablado era una etapa de lo que Omar Orta estaría realizando con el acompañamiento de otros detectives en Tijuana, mediante esta disciplina artística a través de la cual se elaboraba el retrato de una persona que era buscada, se encontraba extraviada o de identidad desconocida y con el apoyo de los medios impresos en aquella década se lograrían reunir pesquisas importantes.

Posteriormente, con los retratos elaborados como base del trabajo para la identificación de dicho cráneo, se reunieron otros elementos como testimonios y  datos fisonómicos aportados por personas que habían levantado reportes de extravió de algún familiar, de tal manera que mediante un dibujo creado por un artista formado y, especializado en recrear rostros como fue el detective Orta, se realizaron los trabajos de reconstrucción facial, empleando otras técnicas artísticas como la escultura con barro, plastilina o arcilla apoyado con peritos en medicina legal y odontología forense.

Es decir, a pesar de las limitaciones tecnológicas que prevalecían en los años ochenta en Baja California, gracias al talento artístico de Don Omar Orta Rodríguez y el ojo clínico para la fotografía de Don Alfredo Pérez Osorio y José Luis Padrón se dio un paso muy importante en materia de investigación forense, pues del retrato hablado convencional realizado a través de una entrevista con el denunciante o testigo del delito, se realizaron aproximaciones morfológicas a partir de una imagen defectuosa en fotografía y, antiguas fotografías de la persona desaparecida, hasta llegar a dibujar, sobreexponer o plasmar progresivamente la edad avanzada del desaparecido o la aproximación de como luciría según el conocimiento en antropometría forense.

Memorias de un Criminalista: El artista en las ciencias forenses.

Por Alfredo Perez MX

Fue en 1987 cuando en un espacio confinado se resguardaban las evidencias que eran recolectadas de las escenas de crímenes por el personal del laboratorio de criminalística de aquella entonces Policía Judicial. Un lugar que al tiempo que era un almacén de evidencias también eran archivos que guardaban más de quince mil huellas dactilares y tarjetas con nombres de personas aseguradas así como álbumes fotográficos en blanco y negro que eran producto de las fichas o controles de personas que habían sido detenidas por la policía.

IMG-7386Sobre los archivos metálicos de color gris descansaban cuchillos ensangrentados, herramientas, botellas y cualquier objeto que pudiera reunir algún indicio para la investigación. También había objetos de mayor tamaño y no podemos omitir que hasta restos de muestras, pelos y otros materiales orgánicos asegurados y recolectados por el laboratorio de criminalistica eran colocados mientras se procesaban.

Sin embargo, para los años ochenta tambien era resguardado un cráneo el cual descansaba arriba de los archiveros, esta peculiar evidencia fisica la trabajaría posteriormente Omar Orta Rodríguez quien era el Jefe de Laboratorio de criminalística e Identificación de la Policía.

Ahí, en aquella oficina administrativa donde recibíamos desde personas detenidas hasta indicios para procesar y oficios emitidos por el Agente del Ministerio Publico, se encontraban esos restos óseos que habían sido encontrados en las inmediaciones entre Tijuana y Tecate.

De esta evidencia física, Don Omar Orta junto con otros dos detectives realizaban los primeros retratos hablados a lápiz basados en descripciones, rasgos antropométricos y reportes encontrados en los archivos.

Las medidas del cuerpo humano para la identificación de personas eran indispensables en los dictámenes que realizábamos en los años ochenta. Retratos hablados y reconstrucciones cráneo faciales eran la ruta que tomaría el señor Orta para la posible identificación de dicho cráneo que de acuerdo a los datos preliminares se presumía podía tratarse de una mujer.

IMG-7379Quizás las nuevas generaciones que hoy estudian las licenciaturas en criminalística o criminología conocían el retrato hablado, por referencias en otros países o porque en algún profesor de aquella escuela les dijo que en la décadas de los noventas, en México la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y el Instituto de Antropología de la UNAM implementaron un sistema de “retrato hablado” asistido por computadora, conocido como La cara del mexicano. Un sistema desarrollado a nivel de países como Alemania, Francia, España, Estados Unidos e Israel.

Es oportuno precisar que en esa década de los noventas se daban avances muy significativos en materia de ciencias forenses en nuestro pais y precisamente por allá en 1992 asistíamos a la ciudad de México a la inauguración de los Laboratorios de Criminalística Dr. Rafael Moreno González ubicados en la delegación de Tlalpan e instalados en el Instituto de PGR.

Sin embargo, en los ochentas aun no surgia en Tijuana estos avances, la ausencia de sistemas informáticos era una realidad, las investigaciones muchas veces dependían de las habilidades artísticas que tenían algunos detectives y estas se utilizaban para la elaboración de retratos hablado mediante técnicas de lápiz, carbón o pasteles.

El retrato hablado era una etapa de lo que Omar Orta estaría realizando con el acompañamiento de otros detectives en Tijuana, mediante esta disciplina artística a través de la cual se elaboraba el retrato de una persona que era buscada, se encontraba extraviada o de identidad desconocida y que posteriormente con el apoyo de los medios impresos en aquella década, se publicaban para lograr reunir pesquisas importantes.

Con los retratos elaborados como base del trabajo para la identificación de dicho cráneo, se reunieron otros elementos como testimonios y datos fisonómicos aportados por personas que habían levantado reportes de extravió de algún familiar, de tal manera que mediante un dibujo creado por un artista formado y, especializado en recrear rostros como fue el detective Orta, se realizaron los trabajos de reconstrucción facial, empleando otras técnicas artísticas como la escultura con barro, plastilina o arcilla apoyado con peritos en medicina legal y odontología forense.

IMG-7387En este contexto y, a pesar de las limitaciones tecnológicas que prevalecían en los años ochenta en Baja California, gracias al talento artístico de Don Omar Orta Rodríguez y al ojo clínico para la fotografía de Don Alfredo Pérez Osorio y José Luis Padrón se dio un paso muy importante en materia de investigación forense, pues del retrato hablado convencional realizado a través de una entrevista con el denunciante o testigo del delito, se realizaron aproximaciones morfológicas a partir de una imagen defectuosa en fotografía o antiguas fotografías de la persona desaparecida, hasta llegar a dibujar, sobreexponer o plasmar progresivamente la edad avanzada del desaparecido o la aproximación de como luciría según el conocimiento en antropometría forense.

De esta manera muchas investigaciones tuvieron excelentes resultados sin importar las limitaciones materiales o tecnologicas, basados en principios, habilidades artisiticas, conocimiento cientifico y otras tecnicas pudimos ser testigos de estos logros hace mas de tres decadas.

Memorias de un Criminalista: Las artes en las ciencias forenses — En Línea BC

Por Alfredo Perez MX Fue en 1987 cuando en un espacio confinado se resguardaban las evidencias que eran recolectadas de las escenas de crímenes por el personal del laboratorio de…

a través de Memorias de un Criminalista: Las artes en las ciencias forenses — En Línea BC

Preservar el Lugar de los Hechos clave del exito en la investigación criminal. #Bitácora Forense.

38071807_2046230335407971_1749035005054550016_nPreservar el lugar de los hechos consiste en proteger, aislar y conservar el lugar donde se cometió un delito tal y como se encontró, con el propósito de cuidar las evidencias y evitar que se contaminen o sean afectadas.

Una de las primeras tareas para la policía como primer respondiente es la preservación del lugar de los hechos al tiempo que se analiza si aún existe peligro latente para la víctima, para otras personas o para el propio policía.

El policía como elemento o la policía en su conjunto deben analizar y buscar las condiciones favorables para su intervención, manteniéndose siempre alerta y evitar tocar, oler o probar objetos que pudieran representar un riesgo a la salud.

En la primera intervención la capacidad de observación que tengan los primeros respondientes será crucial pero aun mas, las acciones iniciales que se tomen.

Reconocen estrategia de mejoramiento que promueve la Licenciatura de Criminalistica de la Universidad Xochicalco campus Tijuana. SOCIFOBC

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TIJUANA B.C .-En días pasados durante la celebración de ‘Expo Perfiles Vocacionales 2019’, el Consejo Directivo de la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California A.C. reconoció la disposición y apertura que la Escuela de Criminalística de la Universidad Xochicalco Campus Tijuana viene impulsando a través de su directora la Lic. María Antonieta Sauceda Carrillo.

Durante la visita realizada al campus Tijuana en el último día de la celebración de la expo, integrantes del Consejo Directivo pudieron constatar la instalación de módulos que promueven las diversas carreras, en particular, estudiantes de la Licenciatura en Criminalistica quienes manifestaron no solo su interés por promover la carrera sino que destacaron la importancia y trascendencia que tiene esta, como coadyuvante de la investigación criminal.

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¨Reconocer el interés de los estudiantes y la motivación que hoy tienen, se debe al liderazgo que asumió Sauceda Carrillo frente a la Dirección de la carrera¨ dijo el fundador de la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California, Jesus Alfredo Perez.

¨Existe un claro interés por la profesionalización de los maestros y alumnado pues se trata de una visión multidisciplinaria que permite garantizar a quienes integran la facultad, mejores resultados y logros por alcanzar y para ello la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California se suma a dicha sinergia¨, concluyo el fundador.